Coincidencias entre el ojo y el oido (II): Hydrogen Jukebox

…Que se hundieron toda la noche en la submarina luz de Bickford salían flotando y se sentaban a lo largo de tardes de cerveza desvanecida en el desolado Fugazzi’s, escuchando el crujir del apocalipsis en el Jukebox de Hidrógeno…

Aullido I – Allen Ginsberg

…Todo lo que hacemos es por esa escalofriante cosa que llamamos amor, querida y escasa…

…Ahora, volando sobre la llanura vacía, ninguna demoniaca gigante máquina en el horizonte, sino pequeños arboles humanos y sus casas de madera en la orilla del cielo. !Clamo mi derecho a nacer! Renacer siempre como Hombre en Kansas u otro universo- Renacimiento alegre después de la vasta tristeza de los dioses de la guerra…

…Invoco a todos los poderes de la imaginación a mi lado en este camino a cumplir la profecía todos los señores de los reinos humanos por venir…

Wichita Vortex Sutra – Allen Ginsberg

En 1988, año de elecciones presidenciales en EEUU. Mientras Bush y Dukakis centraban sus discursos en el desprestigio del otro, por lo dicho o no dicho, mientras el partido republicano levantaba su bandera de éxito con sus temas favoritos: la seguridad nacional, la pena de muerte, los índices de criminalidad y los demócratas defendían la tibieza y errores de sus políticas, el gobierno norteamericano financiaba contraguerrillas frente a gobiernos latinoamericanos que no le favorecían, los problemas ambientales se hacían más evidentes en el planeta, y los paradigmas sexuales se venían abajo. Estos temas no eran tocados como políticas sociales, como acontecimientos que estaban influyendo en el desarrollo social de los Estados Unidos, eran temas que querían ocultarse, que avergonzaban y lo que parecía mejor era ocultarlo debajo de la alfombra. Que los escándalos y el circo político podían muy bien disimular.

En 1988, en medio de estos temas Allen Ginsberg se junta con Philip Glass y le dice: “Si estos tipos (Bush – Dukakis) no van hablar acerca de estos acontecimientos entonces deberíamos hacerlo nosotros”

A partir de ahí nace el proyecto que lleva por nombre Hydrogen Jukebox: Una opera de cámara con música de Philip Glass acompañada de la poesía de Allen Ginsberg. El trabajo  buscó formar el retrato de los Estados Unidos cubriendo las décadas de 1950 a 1980. Se incorporaron poemas de Ginsberg que reflejaran los problemas sociales más importantes de ese intervalo de tiempo: El movimiento Anti-guerra, la revolución sexual, las drogas, la filosofía de oriente, el medio ambiente, etc.

Mil años atrás diez mil chinos marchando sobre la llanura levantaron su cabeza a los cielos juntos para ver la luna. Un anciano atrapando luciérnagas en su terraza por la noche mirando al pastor de vacas cruzar la vía láctea para conocer a la doncella que saluda… ¿Cómo puede haber guerra en contra de eso?

Iron Horse – Allen Ginsberg

El nombre del trabajo hace referencia a un verso del poema Aullido: …el crujir del apocalipsis en el jukebox de hidrógeno… y en palabras de Ginsberg esto significa: “Un estado de alta tecnología hipertrófica, una condición psicológica en la que la gente se encuentra en el límite de su entrada sensorial hacia una civilización militarizada, un rugido industrial, o una música que empieza a sacudir los huesos y penetrar el sistema nervioso como una bomba de hidrógeno hará algún día, como recordatorio del Apocalipsis”

La Poesía de Ginsberg es todo sensaciones, las palabras contienen la rabia, la energía, la violencia, o el amor, la ternura, la delicadeza de lo que quiere transmitir en sus versos, es meter los sentidos en palabras vivas que te tocan, te muerden, te acarician o te desgarran. Ginsberg supo mantener sus versos electrificados, con la misma intensidad como en el momento en que los escribió y que no se ha perdido y al parecer, no se perderá nunca.

Philip Glass supo como subirse a los versos de Ginsberg, supo perfectamente complementar los versos con melodías que multiplican la fuerza de la composición otorgándole un ambiente único y especial a cada poema.

Cuando nos toca escuchar la voz de Ginsberg en Wichita Vortex Sutra realmente tenemos esa sensación de estar escuchando a uno de los últimos profetas de la tierra y Philip Glass no se queda atrás con el hermoso acompañamiento que le otorga.

Tal vez lo importante de este trabajo es acercarse a los poemas, sentirlos, conocer su mensaje y después, disfrutar el viaje musical y sentir esas ocasiones en que las letras y el sonido se mezclan perfectamente.

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